miércoles, 17 de marzo de 2010

¡Volvemos con más!

Fueron muchos los que tuvimos la suerte de poder ir al rol en vivo de Sangre y hermanos en febrero. Estamos de acuerdo en que hubo cosas que mejorar pero que pasamos muy buen rato. Es por eso que volvemos con más... ¡Próximamente "Tiempo de Bastardos"! Voy dejando la información disponible del foro...


La oscuridad cubría la estancia casi por completo. Una frágil antorcha iluminaba la habitación, pero luchaba por sobrevivir frente a los vientos que atravesaban los ventanales de la inmensa torre. Pocos podrían haber pensado que tal frío podría aparecer esa noche tras el caluroso día de primavera que habían soportado en las áridas tierras del sur. Aunque los habitantes de estos agrestes lugares sí sabían lo que les venía encima tras la caída del sol y estaban más que preparados para ello.

Todos los ocupantes de la sala, excepto la mujer que se encontraba tumbada en la cama, estaban cubiertos por abrigos preparados para soportar el mal tiempo. Maron contempló por la ventana sus dominios, que habían sustituido el color dorado del sol por la plata de la luna. El símbolo de su casa y sus estandartes se alzaban en alto por toda la ciudad. No era capaz de visualizar sus colores dorado, naranja y rojo en la oscuridad, pero el sol atravesado por una lanza seguía siendo visible. Los gritos de la mujer atravesaron la oscuridad, escapándose y expandiéndose por la calmada ciudad, acabando con su paz de las altas horas de la noche.

“Nunca doblegado, nunca roto.”- pensó para sus adentros mientras recordaba el lema de su casa, Martell. Sus soldados estaban descansados. Una frágil paz parecía haber llegado a sus fronteras tras el compromiso de Myriah y el futuro rey Daeron de los Siete Reinos. Ni siquiera los Tyrell acosaban sus fronteras desde hacia varios meses.

“Una corona. Ese es el precio de la paz…”

La mujer tenía fuertes contracciones y el parto estaba siendo duro. Habían intentado mantener a Maron alejado, pues según decían las mujeres, los hombres no deben presenciar los nacimientos, pero son pocos los que pueden negar algo a un Príncipe, y menos al único que descendía de aquellos que nunca se habían rendido ni doblado la rodilla ante ningún otro hombre.

La chica que daba a luz era muy joven, con una belleza que solo poseían los mujeres de las tierras del sur. A Maron le recordaba a las pinturas que representaban a Nymeria, la reina guerrera que había unificado y creado el reino de Dorne tal y como lo conocían hoy en día. Su parto estaba siendo duro y largo, había tenido fuertes contracciones durante muchas horas y había perdido cierta cantidad de sangre, pero ninguna de las mujeres que le atendían temía por su vida. La cabeza del joven retoño comenzó a aflorar poco a poco y le siguió el resto de él.

Su suave llanto silenció a los gritos de la mujer, que yacía agotada entre las sábanas. Una de las mujeres le acercó la criatura recién nacida y le mostró su sexo masculino.

“Esta es mi vergüenza. Mi carga.”- se recordó para sus adentros.

Maron lo envolvió entre su larga capa carmesí con sumo cuidado y se acercó para mostrárselo a la madre. Ella estaba totalmente cubierta por el sudor, exhausta, débil y febril, pero su mente estaba ausente. Tenía sus propios fantasmas. Su joven príncipe le besó la cabellera.

- Lo has hecho muy bien- le susurró.

- Prométemelo, Maron- le suplicó la chica entre lágrimas-. Prométemelo.

- Ya esta hecho, Azor- la había llamado así desde el día en que la vio, cuando la contempló por primera vez. “Esta es mi vergüenza. Me arrepentiré de esto el resto de mi vida, pero ella también lo hará.”- ¿Como se llamará?

- Lewyn- dijo mientras su príncipe se le entregaba y lo sostenía por primera vez en sus brazos.

- Lewyn Arena- añadió el rey, añadiendo el calificativo de bastardo a su retoño. La chica soltó una última lágrima y dejó que se llevaran a su hijo. Maron la abrazó y volvió a besarla, pero esta vez lo hicieron como aquellos que se aman verdaderamente. La cubrió con las mantas para protegerla del frío.

Una de las mujeres llegó hasta su lado entonces. Le avisó de que había llegado un mensaje de Bastión de Tormentas. Al príncipe no le hizo falta leerlo. Ya sabía lo que significaba.

- Avisad a mi hermana de que se prepare. Partiremos al amanecer- ordenó Maron-. Por cierto, tened preparado también a Lewyn. Quiero llevarlo a la boda de Myriah.

“Una corona. Ese es el precio de la paz”- volvió a repetirse príncipe, sabiendo las promesas que debía cumplir, pero otra frase surgía desde lo más profundo de su interior: “Nunca doblegado, nunca roto.”


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El rey Aegon IV Targaryen ha muerto, pero no ha dejado un reino calmado y en paz. Él mismo fue la persona que provocó esto, reconociendo a muchos de sus hijos bastados como sus herederos, la gente los apoda los Grandes Bastardos y dudan de la capacidad de gobernar del futuro rey Daeron II.

Al parecer todos sus hermanos no piensan lo mismo y ninguno de ellos ha pedido la corona de Daeron. En el mismo centro de Poniente, se habla de un conflicto entre los Lannister y los Tully. Los Tully hablan de guerra y sangre, pero no hay muchos testigos que afirmen esto. Muchos hablan de que el rumor de que ha sido silenciado por el oro Lannister.

El Norte es asaltado por contingentes de salvajes procedentes de más allá del Muro. La Guardia de la Noche y los señores del Norte han unido sus fuerzas para detenerlos, pero se rumorea que sus soldados son insuficientes.

En cambio, las luchas han finalizado en el Sur. Los Martell parecen haber llegado a un acuerdo con los Targaryen y el rey Daeron, prometiendo a Myriah Martell con el rey, a cambio del sometimiento del príncipe Maron Martell a Daeron Targaryen.

A esto se una el descontento del pueblo, pues las plagas arrasan la ciudad de Desembarco del Rey y los campos mueren bajo extrañas circunstancias. Incluso la boda del propio rey se debe de celebrar en Bastión de Tormentas, bajo la hospitalidad de sus primos Baratheon. Las grandes casas miran por sus intereses y oportunidades, pero todos saben que la boda del rey es un lugar adecuado para saber lo que se cuece en las diferentes cortes

Los Grandes Bastardos van a contemplar con solemnidad como el legítimo de los Targaryen va a ser coronado rey. Muchos son estos de sangre mestiza y a pesar de haberse inclinado ante Daeron, creen que el Dragón es conflictivo y hay demasiados. Este es más que nunca el tiempo de los dragones, el tiempo de las dudas y las intrigas, el Tiempo de Bastardos.

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"Tiempo de Bastardos" es una partida de rol en vivo programada por la asociación Mirvar para el día 24 de abril de este año. Su ambientación se centra en el mundo de las novelas de “Canción de Hielo y Fuego” de George R. R. Martin. El horario es de 11:00 a 20:30. El lugar será en Toledo, en la senda ecológica. El precio aún no está fijado, pero podemos confirmar que estará entre 5 y 10 euros e incluirá la comida. Recordamos que todos los asistentes han de ir vestidos acorde con su personaje. Esperamos que os animéis.
¡Vive el Mirvar!

5 comentarios:

Sergio dijo...

Vamos por el segundo grande chicos!!!

Arnah dijo...

Stark!!! Stark!!!! REY EN EL NORTE!!!

Mirvar dijo...

FUEGO Y ACEROOOOOOO ¬__O'Y PASTELLLLL CALIENTE!!!!!

Mirvar dijo...

Que grande!!!

Mirvar dijo...

aaa